El 666 presenta su Plan de Paz 666 para resolver el conflicto judío-palestino.
Capítulo XXIV. 2 (3)
ESTE ES NUESTRO “PLAN DE PAZ 666
PARA LA SOLUCION DEL CONFLICTO JUDIO-PALESTINO”. 2 (3)
("Proyecto 666" de Michel Smiely "666").
1. La incorporación de los Estados de Israel y de Palestina al
Mercado Común Europeo, que debe garantizar también su
existéncia y seguridad.
2. La creación de parte del Mercado Común Europeo (o “Nuevo
Imperio Romano de Occidente”), de un Plan de Desarrollo
Económico de 18,000 millones de dólares, para los estados
Judío y palestino dentro del Mercado Común Europeo.
3. La incorporación de Israel y de Palestina a la OTAN, y con
ello al sistema de defensa militar del Mercado Comun Europeo
o “Nuevo Imperio Romano de Occidente”.
4. La conversión de Israel en un Centro Espiritual del Cristianismo,
a través de la construcción del Tercer Templo de Jerusalén, que
nosotros ofrecemos costear.
5. La creación del nuevo Estado Palestino debe hacerse reconociendo
a los líderes naturales e históricos del pueblo palestino, en nuestro
caso particular a Yassir Arafat, cómo Presidente del nuevo Estado
Palestino.
6. La delimitación de las fronteras históricas entre los estados judío
y palestino debe hacerse, partiendo de evaluaciones realistas e
históricas que, tengan altamente en consideración las necesidades
más importantes de ambas naciones, desde el punto de vista
histórico, político y religioso.
7. Jerusalén debe dejar de ser una ciudad dividida y pertener por
completo a Israel, para transformarse en la nueva capital del
Estado Judío y en el Centro Espiritual del Cristianismo.
8. El pueblo palestino debe recibir una justa compensación
territorial de parte de Israel, para ceder Jerusalén y aceptar
nuevas fronteras, que le permita construir de manera justa,
correcta y procedente, el nuevo Estado Palestino.
9. Las contradicciones que después puedan surgir entre los
estados judío y palestino, deben ser resueltas dentro de los
marcos del Mercado Común Europeo, y en base a los mejores
intereses de ambos países y de la Comunidad Europea.
10. La defensa de Israel y de Palestina debe quedar a cargo, de
los países del Mercado Común Europeo o Nuevo Imperio
Romano de Occidente, cómo también su seguridad. En tal
sentido, se debe dejar en la región, (en Israel y Palestina),
una fureza militar local mínima o necesaria, para garantizar
esa seguridad, que debe ser planificada dentro de las
necesidades y los marcos del Mercado Común Europeo.
11. La política que en la región del Oriente Medio deberán
llevar los estados de Israel y de Palestina, será la política
general y oficial de los Países del Mercado Común Europeo,
política encaminada a la eliminación de los conflictos
bélicos, y a llevar el desarrollo, la paz, la justícia y el
progreso a la Humanidad.
Las ventajas que al respecto encierran nuestro “Plan de Paz 666",
para resolver el problema judío-palestino son evidentes:
Cómo es una realidad incuestionable que ni el pueblo judío
ni el pueblo palestino, pueden sobrevivir como naciones
independientes en el Oriente Medio por sus propias fuerzas,
tenemos que al incorporar a los estados de Israel y Palestina al
Mercado Común Europeo, y al formar éstos partes del
“Nuevo Imperio Romano de Occidente”, la seguridad y
prosperidad de los mísmos está garantizada, frente a cualquier
enemigo que desee amenazarla y destruirla.
Por otra parte tenemos también que, el “Nuevo Imperio
Romano de Occidente” aprovecharía la capacidad militar
acumulada por Israel, para estructurar junto al nuevo Estado
Palestino, una fuerza local en el Oriente Medio, capáz de
garantizar y defender allí, la política del “Nuevo Imperio
Romano de Occidente” que ya hemos senalado, con lo que se
eliminarían toda clase de conflictos en la región.
Con los problemas de la seguridad y existéncia de las naciones
y pueblos judío y palestino ya resueltos, y garantizada ésta
por los paísesdel Mercado Común Europeo o Nuevo Imperio
Romano de Occidente, los países árabes no tendrían porqué
sentirses amenazados, por dos países que cómo Israel y
Palestina, se dedicarían a promover el desarrollo, el progreso
y la paz en el Oriente Medio, y que serían también grandes
centros económicos y de producción.
En semejante situación, Israel y Palestina, serían el mejor
ejemplo concreto ante el Mundo Arabe, de la prosperidad,
desarrollo y progreso a que se puede llegar a tener, bajo la
protección y la ayuda del Mercado Común Europeo, y hasta
las fuerzas políticas religiosas musulmanas más fanáticas,
intransigentes y dogmáticas tendrían también que reconocer,
respetar y aceptar, la existéncia de una paz en el Oriente
Medio, que cómo la que nosotros proponemos en nuestro
“Plan de Paz 666 para resolver el problema judío-palestino”,
estaría garantizada por el Poder y la fuerza de los Países
del Mercado Común Europeo o “Nuevo Imperio Romano
de Occidente”.
Necesaria es la repetición que, nuestro “Plan de Paz 666 para
resolver el problema judío-palestino”, tiene como base
incuestionable, el reconocimiento de que el pueblo palestino
tiene el mismo derecho que el pueblo judío, de existir cómo
estado libre, soberano e independiente en Palestina, y que
los estados de Israel y de Palestina, deben de coexistir
pacíficamente bajo la protección y la ayuda del Mercado
Común Europeo o Nuevo Imperio Romano de Occidente,
en el Oriente Medio.
La realización exitosa de nuestro “Plan de Paz 666” al
respecto exíge, la aceptación y el reconocimiento de los
líderes históricos y genuinos del pueblo palestino, con
Yassir Arafat cómo primer Presidente del nuevo Estado
Palestino.
Los intentos de Israel de desconocer esta necesidad y
realidad histórica, lejos de facilitar una correcta y justa
solución del problema judío-palestino, lo que hace es
imposibilitarla y poner en peligro la propia existéncia de
Israel, por cuánto es sólo una cuestión de tiempo, para
que la justificada y militante solidaridad árabe hacia el
pueblo y causa palestina, se manifieste en otra nueva
guerra contra Israel, guerra para la que los países árabes
poseen en la actualidad mejores ejércitos, armamentos
más modernos y la capacidad necesaria para realizar
contra Israel.
Nuestras estimaciones al respecto son que, una nueva
guerra de los Países Arabes contra Israel, le costaría al
pueblo y nación judía más de 300,000 muertos (entre
civiles y militares), destruiría en más de un 50% la
capacidad militar de Israel, y no permitiría nunca a
Israel derrotar nuevamente a los ejércitos de los países
árabes, que pueden soportar pérdidas superiores, por
poseer mayor cantidad de armamentos, así cómo mayores
recursos económicos. Afirmamos que sólo con la ayuda
militar occidental es que Israel prodía sobrevivir, una
nueva guerra contra los Países Arabes.
Que no nos equivocamos en nuestras afirmaciones lo
demuestran las experiencias que arrojan el conflicto
bélico Iraní-Iraquí; una guerra de más de un lustro, en
la que se foguearon con el uso de los más modernos
armamentos, capacidad y tecnología militar, los nuevos
expertos militares de los países árabes.
En este conflicto se implementó una vez más, a pesar
de los modernísimos armamentos que en él se utilizaron,
la guerra de posiciones. Y con un precio de más de un
millón de muertos, se demostró al mundo que, los
países árabes que apoyaron y ayudaron a Iraq, pueden
desarrollar exitósamente contra Israel, militar y
económicamente, una guerra similar.
El ejército israelí es un ejercito moderno, propio para
realizar golpes rápidos y desvastadores a sus contricantes
militares, pero incapaz por su reducido número para
realizar y resistir una guerra de vaios anos y de posiciones.
La “guerra relámpago” no le va a proporcionar a Israel en
un próximo conflicto armado contra los países árabes,
ninguna victoria definitiva, por el incuestionable hecho de
que los actuales ejércitos árabes pueden resistir exitosamente,
las embestidas y la “guerra relámpago” a que está
acostumbrado a realizar y combatir el ejército judío.